jueves, 16 de febrero de 2017

Los violentos y el caradura

Hoy se ha vuelto a poner de manifiesto que Artur Mas está perfectamente capacitado para doblegar la paciencia de quien viviendo en Cataluña se atreve a reflejar la realidad cotidiana… incluso cuando los independentistas no salen bien parados. Este sujeto que un día ejerció de President de la casta independentista acaba de afirmar que hay una campaña orquestada por el Estado para relacionar independentismo con violencia y se ha quedado más ancho que largo. Cualquiera ajeno a la situación política catalana puede comprobar en las hemerotecas algunos de los innumerables ataques físicos y acosos, a modo de escarnio moral, que han sufrido muchos de aquellos que se han significado en contra de esta peligrosa tendencia ideológica. Otra posibilidad para desenmascarar a este político separatista en horas bajas sería esperar a la próxima conferencia que ofrezca SCC, C’s, PP o UPyD en la UAB y ver cómo los “cuatribarrados estrellados” hacen acto de presencia con su sobrecarga de anacronismo, odio, violencia y totalitarismo. Yo mismo he sido testigo en decenas de ocasiones de agresiones, perpetradas por encapuchados con “esteladas” (banderas independentistas), contra quienes pretendían crear, años atrás, un nuevo partido político de corte diametralmente opuesto al separatismo. Del mismo modo, he recopilado miles de pruebas gráficas que me permiten afirmar que, en esta comunidad autónoma de España controlada por fanáticos independentistas, no solo se hace apología de la violencia de forma muy generalizada sino que se amenaza con bastante impunidad a la disidencia. Además, los independentistas hacen uso descarado y partidista de las instituciones públicas, se saltan las leyes que les son molestas por muy democráticas que estas sean y hacen todas las trampas que pueden… hasta en los colegios electorales. Así que, con la paciencia enervada, solo me resta indicar a Artur Mas que se dirija a otro perro con ese hueso que quien al ruin perdona más ruin se torna y la violencia independentista en Cataluña es tan real como innoble es aquel que la niega.

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