lunes, 10 de julio de 2017

Humor de mil diablos

Para que luego digan que lo contemplo todo desde la vertiente negativa: hay empresas instaladas en Cataluña desde las que sostienen desde hace lustros, de modo continuado y sistemático, que el castellanohablante posee un mayor alcance visual que el cegato catalanohablante. A pesar de tan descomunal afrenta para los supremacistas de la “llengua pàtria”, hoy por hoy, los fanáticos del Govern todavía no han mandado a una cuadrilla de sus temibles inspectores para reprender a los irreflexivos autores. ¡Qué extraño!, ¿no?

viernes, 7 de julio de 2017

Una maldita plataforma llamada lengua

Creo a pies juntillas que la inmersión en “català” para los castellanohablantes, en los colegios de la Cataluña gobernada por exaltados independentistas, va más allá de lo lingüístico. La veo como una especie de antesala en la que preparan a criaturas para conformarse con la condición de ciudadano de segunda con la que vivirán toda su vida. Hay motivos más que suficientes para pensar que muchísimas escuelas de esta comunidad autónoma de España se convirtieron hace décadas en la herramienta imprescindible con la que unos pocos imponen, a cientos de miles de indefensos niños, ideología, lengua y resignación. Así que no es de extrañar que casi todos acaben asimilando los abusos a los que serán sometidos en las instituciones públicas (locales, comarcales y autonómicas) como algo cotidiano e inquebrantable. En consecuencia, como detrás de tanta maniobra y esfuerzo siempre se esconde una finalidad, los artífices (la casta independentista gobernante) de este miserable orden de cosas, que no han mostrado el mínimo escrúpulo al pisotear sistemáticamente los derechos de millones de catalanes, han seguido viviendo endiosados en la cúpula de ese andamiaje de cargos públicos, retribuidos con sueldos indecentes, y lanzando dádivas a los suyos a modo de millonarias subvenciones.

sábado, 17 de junio de 2017

Empieza la función

Su predecesor en el cargo, otro fanático separatista de tomo y lomo, ya descubrió en innumerables ocasiones que mostrarse en público en lugares de Cataluña donde hubiese una concentración significativa de ciudadanos no adoctrinados por el régimen independentista iba seguido de una sonora pitada. Por esa razón Puigdemont probablemente ha evitado, como si de la peste se tratase, salir de su zona de confort. Lejos de TV3, distanciado del salón con la parroquia separatista ocupando hasta la última butaca, más acá del pueblo donde la casta independentista lo controla todo, incluso desde tiempos del anterior régimen, esta gente de la Cataluña “oficial” tiene serios problemas ante esa pluralidad ideológica y lingüística incómoda a los ojos de los guardianes de la “pàtria” que cientos de medios de comunicación, comprados por los distintos gobiernos autonómicos a golpe de subvención o propaganda institucional pagada a precio de oro, ha mantenido en una especie de clandestinidad. Pues bien, la primera vez que Puigdemont sale de su urna de fino cristal llegó ayer y fue en Badalona: el abucheo fue apoteósico y todo sucedió sin necesidad de que algún “paniaguado del régimen” regalase pitos a la entrada.

sábado, 29 de abril de 2017

Montilla el Repudiado

Junto al ayuntamiento de Castellnou de Bages se halla una insólita placa de inauguración en la que se omite el nombre de José Montilla Aguilera y el tratamiento que como “president de la Generalitat” le correspondía (Molt Honorable). Este hecho constituye una clara anomalía con lo que es habitual en las miles de planchas de recuerdo que, como la anteriormente citada, existen a lo largo y ancho de toda la geografía catalana en las que sí consta el nombre y su correspondiente trato de dignidad. Esto ha ocurrido incluso con el de ciertos sujetos que ocuparon la misma responsabilidad gubernamental y que el trascurso de la historia ha demostrado que no eran merecedores ni del cargo ni de los honorables tratamientos. Por si todo lo anteriormente mencionado no fuese suficientemente significativo, hay que añadir que en Cataluña existe una casta que jamás disimuló que les repateaba que “un andaluz que no renegó de su nombre en castellano” hubiese llegado a ocupar el máximo rango político autonómico. Asombrosamente en pleno siglo XXI las cosas de linajes en esta Cataluña “encastada” no son extrañas como tampoco lo es que sus presidentes gobiernen solo para la élite independentista mientras hablan en nombre de todos los catalanes.

miércoles, 26 de abril de 2017

El gran embustero de Cataluña

Parece mentira que, hace tan solo unas horas, el “president” de los independentistas haya dicho en sede parlamentaria que los “únicos amenazados" en Cataluña eran los suyos (mientras señalaba hacia las mullidas bancadas donde sientan sus posaderas los diputados de Junts pel Sí -CDC y ERC-). Sin embargo, de muchos es sabido cómo miente esta gente fanatizada acostumbrada a envolverse con la “estelada” (bandera separatista) al mínimo indicio de peligro. No son pocas las décadas que llevan cocinando una historia en la que los buenos siempre son nacionalistas y los muy buenos, ultranacionalistas (independentistas); mientras, los malos andan al servicio de quienes mandan por esa meseta de Dios que queda más allá de la otra ribera del Ebro. En su manipulado universo muchos separatistas incumplen leyes a mansalva con la excusa de que son injustamente tratados por los poderes del Estado. No obstante, esta gente niega el pan y la sal a aquellos que piensan que los verdaderos opresores del ser humano, por estas tierras nororientales de la península ibérica, son independentistas. De tal manera que, en esta extraña democracia que profesan los radicales separatistas, aquellos que no hacen migas con los herederos de Pujol sí que tienen que cumplir las leyes que emanan del “Parlament”. ¡Atiza con tanta parcialidad! En suma, con vistas a no dejarse enredar por los ardides de uno de los políticos que mejor representa a la casta separatista basta con poner al alcance de todos los lectores de este artículo un enlace que da acceso a cientos de irrefutables pruebas gráficas que muestran que quienes suelen ser amenazados en Cataluña acostumbran a no comulgar con sujetos como Puigdemont y los de su cuadrilla de exaltados.

jueves, 16 de febrero de 2017

Los violentos y el caradura

Hoy se ha vuelto a poner de manifiesto que Artur Mas está perfectamente capacitado para doblegar la paciencia de quien viviendo en Cataluña se atreve a reflejar la realidad cotidiana… incluso cuando los independentistas no salen bien parados. Este sujeto que un día ejerció de President de la casta independentista acaba de afirmar que hay una campaña orquestada por el Estado para relacionar independentismo con violencia y se ha quedado más ancho que largo. Cualquiera ajeno a la situación política catalana puede comprobar en las hemerotecas algunos de los innumerables ataques físicos y acosos, a modo de escarnio moral, que han sufrido muchos de aquellos que se han significado en contra de esta peligrosa tendencia ideológica. Otra posibilidad para desenmascarar a este político separatista en horas bajas sería esperar a la próxima conferencia que ofrezca SCC, C’s, PP o UPyD en la UAB y ver cómo los “cuatribarrados estrellados” hacen acto de presencia con su sobrecarga de anacronismo, odio, violencia y totalitarismo. Yo mismo he sido testigo en decenas de ocasiones de agresiones, perpetradas por encapuchados con “esteladas” (banderas independentistas), contra quienes pretendían crear, años atrás, un nuevo partido político de corte diametralmente opuesto al separatismo. Del mismo modo, he recopilado miles de pruebas gráficas que me permiten afirmar que, en esta comunidad autónoma de España controlada por fanáticos independentistas, no solo se hace apología de la violencia de forma muy generalizada sino que se amenaza con bastante impunidad a la disidencia. Además, los independentistas hacen uso descarado y partidista de las instituciones públicas, se saltan las leyes que les son molestas por muy democráticas que estas sean y hacen todas las trampas que pueden… hasta en los colegios electorales. Así que, con la paciencia enervada, solo me resta indicar a Artur Mas que se dirija a otro perro con ese hueso que quien al ruin perdona más ruin se torna y la violencia independentista en Cataluña es tan real como innoble es aquel que la niega.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Dos contextos y una realidad

La realidad parcial que te describe esa plantilla de TV3, formada principalmente por un hatajo de activistas independentistas con sueldos de periodistas de renombre, ha costado a los contribuyentes muchos miles de millones de euros. Sin embargo, ha logrado que dos tercios de su audiencia original desaparezcan por el camino. En contraposición, las miles de fotos alojadas en mi cuenta de Flickr que complementan esa parte de la realidad escondida desde la televisión “pública” de Cataluña salen gratis al erario público. Sin que lo referido anteriormente sea óbice para que ya acumulen millones de visitas. Solo los álbumes en los que están clasificados estos documentos gráficos que muestran lo pernicioso del independentismo en Cataluña han sido examinados en más de 100000 ocasiones y las 200 fotos más ojeadas sobrepasan el medio millón de visitas.

martes, 31 de enero de 2017

Ni me vendo ni me acojono

Pues, a diferencia del President de los independentistas de Cataluña, no me planteo nada en relación a adelantos de “algo” que ellos tratan de revestir, sin éxito alguno, de “mandato democrático”; pero que nos va a volver a costar un riñón a todos los catalanes y solo va a servir para que algunos de los de siempre se vuelvan a llenar los bolsillos de euros. Porque yo sí sé, y a ciencia cierta, que no participé en el fiasco del 9N y que tampoco voy a participar en acto ilegal pariente del anterior aunque el separatista Puigdemont y su cuadrilla de fanáticos lo celebren mañana mismo y vuelvan a poner un autobús “gratis” a la puerta de mi casa para facilitarme la participación o vuelvan a salirme al paso “voluntarios” cuando pasee por las calles para forzarme a intervenir en semejante farsa. Para que los de la casta independentista no se lleven a engaño, les hago saber que mi palabra vale mil veces más que mil banderas estrelladas: por eso seguiré del lado de la Ley y la Democracia.

jueves, 26 de enero de 2017

El espectro independentista

En este punto de nuestra historia reciente, decir que sorprende un desatino llevado a cabo por nuestros “responsables” políticos del Govern de Cataluña, por grande que este sea, sería tanto como mentir porque, en ese sentido concreto, ya acreditan un historial que no se lo salta un galgo. Pero, ya que la tarde no me ofrece un pasatiempo mejor que escribir, voy a dejar constancia de los primeros interrogantes que me han sobrevenido a la mente cuando una consejera de Puigdemont ha espetado, en sede parlamentaria (¡poca broma!), que los funcionarios deberían hacer fiesta el próximo 6 de febrero habida cuenta del juicio al que serán sometidos tres políticos de su cuerda ideológica: ¿qué quiere esta gente independentista?, ¿ambicionará hacer un censo de funcionarios afines?, ¿querrá hacerlo al lamentable estilo de aquellos irresponsables que fueron puerta por puerta a lo largo y ancho de Cataluña en el 2014 bajo el lema “9N, ara és l’hora, fem un país nou”?, ¿de verdad cree oportuno que, para tapar las vergüenzas de Artur Mas y dos de sus subordinadas, los hospitales, colegios y residencias de ancianos se queden sin médicos, maestros y asistentes sociales por miedo a ser señalados como malos patriotas aparte de malagradecidos? Llegado a este extremo y después de tales preguntas, me voy a tomar la licencia de proseguir con los signos de interrogación: ¿habrá alguien, en el exacto momento en que esto lea, al que no le haya asomado ya por el centro de su imaginación un genio con apariencia de “Molt Honorable Jordi Pujol” señalando “malos catalanes” a diestra y siniestra?
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